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Santa Uxía de Riveira
 


  
En el siglo XII, Postmarcos se convierte en Arciprestazgo, las primitivas "filii eclesie" pasan a ser parroquias nuevas y con la protección de un santo patrono nacen las actuales parroquias de Santa Uxía de Riveira: San Julián, San Payo, Santa Eugenia, Santa María, San Martín y San Pedro. Se divide Riveira en tres zonas: Santa Uxía, pertenecía al señorío del arzobispado de Santiago, coto del Deán que pertenecía al señorío de Santa María de Sobrado y a su anexo de San Xusto de Toxos Outos y coto de Martiño que pertenecía a la jurisdicción de San Martiño Pinario.
  El origen de la ciudad de Riveira está en un pequeño pueblo de pescadores situado en el lugar conocido como "
Banda ó Río". Una de las menciones más antiguas en las que se utiliza el topónimo de Santa Uxía de Riveira es "Santa Eugenia de Ripe Maris" cuyo núcleo poblacional recién creado es donado por Fernando II al monasterio de Melón el 28 de diciembre de 1159.
  Según un testamento de finales del siglo XII se comprueba que el origen de Riveira está en los Deanes y que la parroquia de Carreira era la más importante de todo el municipio, siendo Santa Uxía un anexo a dicha parroquia. El desarrollo económico de estos nuevos núcleos poblacionales se vio limitado por la forma de actuar en aquella época donde las localidades de Noya y Padrón tenían en exclusiva el privilegio de carga y descarga de mercancías en sus respectivas rías, privilegios concedidos por Alfonso X el Sabio en las
Cortes de Jerez 1268 con el objetivo de controlar mejor el comercio exterior a efectos fiscales y poner coto al contrabando. Esto propició sin embargo que otros núcleos de población con economías casi exclusivamente agrarias como Olveira y Carreira incrementasen su población. Carreira será hasta 1750, la población riveirense más importante desde el punto de vista económico.
 En el siglo XVI aparecen los piratas y los corsarios ingleses y la población de Santa Uxía tendría que sufrir sus ataques, aunque de forma esporádica hasta bien entrado el siglo XVIII, que poco a poco fueron repelidos con mayor contundencia debido al avance en la calidad de la armada española. Quizás el mayor contratiempo con el que tuvo que lidiar el municipio fue la peste bubónica de este mismo siglo que diezmó en gran medida la población del litoral.
 En cuanto a la agricultura, en el siglo XVII los cultivos más desarrollados eran los del trigo y centeno, el maíz que aparece en 1630 y la patata en el siglo XVIII. El lino era también bastante cultivado para cubrir la demanda de las fábricas de lienzo.
  El verdadero motor de la vida en la zona fue sin duda la pesca. En el siglo XVI se capturaban gran cantidad de merluza, abadejo, congrio, pulpo y sobre todo sardina que en el siglo XVIII recibe el impulso definitivo con la llegada de los catalanes procedentes de Arens de Mar, Blanes o Canet que construyeron fábricas, especialmente de salazón al igual que en otras localidades del Barbanza. La primera fábrica se estableció en la isla de Sálvora en el año 1770 de la mano de
Fidel Curt y su cuñado Francisco Fábregas.


    Posteriormente estas dos personas ampliarían sus negocios a Aguiño, Carreira, Palmeira y Corrubedo.
  En 1821 existen en la comarca de Riveira cuatro ayuntamientos: Riveira, Olveira, Palmeira y Carreira que quedarían reorganizados en uno sólo en el año 1836, quedando como capital Riveira.
    Debido a todo este despegue industrial y comercial llevará al rey Alfonso XII a darle en 1906 el título de "ciudad" aunque verdaderamente había otras como Palmeira que en esa época tenía más habitantes.
  En la historia de Santa Uxía una mención especial al heroico comportamiento de los habitantes de esta urbe que el 2 de Enero de 1921 ayudaron en el salvamento del buque "
Santa Isabel" hundido frente a la isla de Sálvora y que le supuso el título de "Muy Noble, muy Leal y Muy Humanitaria".
   La
isla de Sálvora debe tener una mención especial además de por la heroicidad de cuatro de sus habitantes, porque dar pie a hermosas leyendas celtas que tratan de explicar las caprichosas formas de muchas formaciones rocosas del archipiélago que son confundidas con seres humanos o animales y que no hacen sino confirmar las peculiaridades de una Galicia meiga y misteriosa y donde el inmortal poeta Ramón Cabanillas retrata las fantasías de Merlín y los sueños del rey Arturo.

 
 
 
 
 

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