- Xenealoxias do Barbanza

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Pazos e Casas Señoriais
 

Farmacia de Tato

 

   Escenario de la tertulia veraniega de Don Ramón del Valle-Inclán. Si el tiempo lo permitía, asamblea de calle, aunque hay días en los que la charla se reanudaba en el recibidor de la botica. Entre los contertulios estaban D. Andrés Díaz de Rábago; D. Santiago Tato, el boticario; Senén Calleja, médico; abogados, marinos...
  Ahora en la botica existe un cumplido recuerdo a la magia de las palabras y la carta de un Valle-Inclán campesino al boticario.
  Es un museo vivo que conserva sus estantes, su mostrador, los viejos tarros de porcelana... un ambiente del tiempo que ya pasó.


     Esta tertulia daba distinción a la villa, y de ello se hacen eco veraneantes y viajeros que participaron activamente o como mirones en ella. Puede decirse con orgullo, que en ocasiones nada tuvo que envidiarle a idénticos círculos cortesanos, aunque parezca exagerado, ya que intervenía nada menos que Don Ramón del Valle Inclán, que era huésped en las temporadas veraniegas, que solía pasar en el pueblo con su familia, y se adueñaba del espectáculo, no sólo por su personalidad literaria indiscutible, sino también por su presencia física, tan popularmente conocida por ser plasmada por fotógrafos y caricaturistas en las mejores revistas de España y del extranjero, y que allí se destacaba siempre en pie, y en perpetua inquietud, con su brazo único en constante movimiento, subrayando la palabra profusa y el relato cautivador con su característico ceceo.
  Ya en diversas ocasiones García Martí describió con exquisita objetividad las peculiaridades de este simpático círculo literario, que conocía bien a fondo porque él mismo era integrante de él. Y aún alguna vez intentó establecer un ocurrente paralelo entre esta tertulia y la de la pontevedresa farmacia de la "Peregrina", de notoria resonancia provinciana, cuyo mayor orgullo consistía en haber participado en ella Echegaray.

   Antiguamente se conservaban dos bancos de madera donde en aquella época se sentaban los contertulios de la farmacia. Se apolillaron ambos y uno hubo que tirarlo porque no hubo forma de recuperarlo y el otro se restauró y continúa su estancia en la farmacia.


 
 
 
 
 

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