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Pazos e Casas Señoriais
 

Pazo dos Churruchao

 

   Conocido también con el nombre de Pazo de Tapal era de los arzobispos de Santiago que tenían el señorío de la Villa. El pazo, situado frente a la iglesia de San  Martiño, destruido en el s. XIV formaba parte del recinto fortificado inicial de la villa que también integraba la fortaleza, hoy desaparecida, de la Mitra Compostelana. De éste, sólo se conservan un alto lienzo mural con puerta adintelada y un ventanal con arco gótico apuntado, que protege en su parte interior otros dos más pequeños trilobulados que se juntaban en el parteluz central hoy desaparecido. Encima de estos arcos menores aparece un pequeño rosetón cuadrifoliado.

   Dice Ángel del Castillo: "... era una fortaleza constituida por un recinto amurallado y defendido por una torre que en 1526 estaba en parte caída y mal reparada".

   En el 1320 se emprende la construcción de las murallas y en esta época también se puede encuadrar este Pazo de los Churruchao parientes de los Deza y hombres fuertes de Noia.
   También llamada Fortaleza del Tapal es un punto clave de la historia medieval de la Villa. Al grito irmandiño de: ¡Abajo las fortalezas! se derribaron 130 fortalezas o castillos pertenecientes a la Mitra Compostelana y a los principales nobles. El foco irmandiño de Noia, formado por labriegos, burgueses y marineros destruyeron las torres de Outes, Peñafiel (Xallas), y la Fortaleza del Tapal. Según Xerardo Agrafoxo "Esta última importante reducto del Arzobispo de Santiago y símbolo de la prepotencia de los prelados .... que era público y notorio lo ficieron para  robar los vezinos de las villas y de otras  partes que por allí pasaban".

 
 
 
 
 
 

Casa da Xouba




    
Pazo urbano cuya construcción original data del s. XV. Consta de tres alturas. Los muros son de cantería, la cubierta a cuatro aguas con tejado de teja.
    Se llama así por pertenecer en tiempos recientes a Soledad Suárez Ouviña que mantenía en este lugar una pensión que se le dio por llamar "A Xouviña ou Xouba".
 En la fachada destacan los arcos góticos ojivales que arrancan sobre tres pequeñas aunque robustas columnas, apoyadas en una base de piedra, el reloj de sol de 1790 y el soportal sobre el que se sitúa una balconada de hierro. Todos estos elementos dan al edificio una esbeltez propia de las catedrales góticas.
    Fue restaurada en la década de los 70 y la casa conserva la primitiva elencia de tiempos más antiguos en noble consonancia con el ábside pentagonal de la iglesia de San Martiño, la cual se puede ebservar desde debajo de los arcos. Es, sin duda, una de las casas góticas mejor conservadas de Noia.

 
 
 
 
 

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